Marqueting de contribuciones a la sociedad

Si sólo nos planteamos los contenidos como publicaciones puras y duras (para llenar un muro de Facebook, o cualquier otro timeline), nos quedamos a medio camino. El camino de producir conversación y conseguir que una acción mejore nuestra capacidad de relacionarnos con nuestro usuario, creando implicaciones sociales y empresariales es donde en este sentido, el marketing de donaciones puede llegar muy alto.

No puedo estar más de acuerdo con Octavio Terol en Territorio Creativo, cuando afirma que “si una marca lanza ideas que benefician a la sociedad, la primera en salir beneficiada es ella.” Y cuando la donación es altruista, es decir, cuando aumenta las probabilidades de supervivencia de otros a costa de una

reducción de las propias y sin entrar en formas hedonistas, ahí ya es dar en el clavo. El clavo que ilustra el último de los tres ejemplos de este post.

En una empresa los acontecimientos solidarios deben intentar producirse como mínimo, una vez al año y éstos pueden ser de muchos tipos. En sociología, se entiende por solidaridad al sentimiento de unidad  basado en metas o intereses comunes, pero también se refiere a los lazos sociales que unen a los miembros de una sociedad entre sí. Las donaciones, son acciones en que se donan fondos u otros bienes materiales, generalmente por caridad, y que pueden materializarse o bien en bono de dinero o especie, en aporte de tiempo deducible por nómina en horario laboral, o bien en voluntariado en tiempo libre (fuente: Wikipedia).

Apple, en el sentido de donar lo que no usas, ha presentado su iniciativa Apple Donation Box, sólo disponible durante siete días. Con sólo arrastrar las aplicaciones (las apps) que compraste pero que no utilizas, a su Apple Donation Box, la marca donará lo que te costó cada una, a una ONG.

El Doctor Joaquim Barraquer (cirujano-director de la clínica Barraquer de Barcelona), explicaba en un reciente programa de radio que él mismo extrajo las córneas de su padre cuando falleció, para donarlos a una joven que los necesitaba. Cuando la joven llega a su clínica para las revisiones rutinarias, su alegría en verla (visitarla médicamente casi pasa a un segundo plano), es doble. Enfocado de esta manera, desde la pura generosidad más amplia, las donaciones de córneas al Banc d’Ulls para tratamientos de la ceguera que él mismo fundó, podrían también aumentar.

Pero cuando estas acciones logran desempeñarse en empresas de reducidísimo tamaño, de gestión familiar y de ámbito local, es justo el ejemplo que se necesita para convencer de que cualquier empresa, con ganas e imaginación, puede llevarlas a cabo. Una librería de Figueres, Llibres Low Cost, es una librería diferente del resto de la ciudad, porque los libros que ofrecen son descatalogados (es decir, ya no se encuentran en canales de distribución convencionales) y por esta razón son muy económicos.

Este viernes organizó un peculiar mercado “Aliments per Llibres” por la que se recaudaron alimentos a cambio de libros. Los libros procedían de donaciones particulares y los alimentos eran para el Centre de Distribució d’Aliments del centro de Càritas local. En este caso, la donación se realizaba por intercambio.

Separaron los libros según su calidad y les pusieron un precio determinado, pero en alimentos. Los libros de ediciones más sencillas y económicas valían una lata de sardinas y el precio de los libros más caros eran tres botellas de aceite de oliva (novedades editoriales normalmente firmadas y dedicadas por su autor).  La gama media podía intercambiarse por leche entera, azúcar, arroz, legumbres secas (garbanzos, judías y lentejas), latas de atún y aceite de girasol.

Recogieron unos 1500 libros procedentes de donaciones anónimas de personas que los traían a su librería para darles un uso diferente a sus libros. El uso de que los libros sigan leyéndose y fomentando el hábito de la lectura, y se les sacara un provecho en favor de las personas más necesitadas.

La acción se difundió mediante 100 carteles resueltos con la ayuda de una agencia local de soluciones creativas (Comoyoko), la colaboración en una radio también local (en “Per fi, lliures” de radio Vilafant) y el resto en redes sociales, concretamente en su página de Facebook, y por el evento que crearon en la misma, que se compartió más de 150 veces, de las cuales una de ellas en el grupo argentino “El Club de los Libros Perdidos” se compartió 400 más.

Los beneficios de la acción despertaron tales simpatías, que lograron la participación de voluntarios en su organización, se añadieron grupos de música y de animación variados, y se desplazaron tal número de personas hasta el mercadillo convocado en una plaza de la ciudad, que consiguieron hasta tres furgonetas cargadas de alimentos, más el hecho de haber mejorado su capacidad de relacionarse como establecimiento con muchos más posibles usuarios de la librería.

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